Clima, inmigración, identidad, política, ciencia… Todos estos temas tienen cabida en la producción artística de
Iñigo Manglano-Ovalle, un artista que aprovecha los recursos de la tecnología para presentar objetos técnicamente complejos, formalmente cautivadores y conceptualmente atractivos que invitan a una reflexión profunda.
Las video instalaciones que forman esta exposición son un ejemplo de esa tecnología al servicio de un mensaje. En la primera de ellas,
Nocturno (Amapolas blancas) (2002), el artista utiliza cámaras de visión nocturna para filmar unas amapolas afganas, mientras la grabación se proyecta en una pantalla.
En la segunda,
Sonámbulo III (infrarrojo) (2003), el objetivo se orienta, esta vez, hacia el propio hijo del artista, que aparece dormido en su cuna. Al utilizar una tecnología militar que forma parte de nuestra memoria a raíz de los bombardeos nocturnos de la guerra de Irak emitidos por televisión, para filmar momentos íntimos u objetos que simbolizan sensualidad y ornamento, el artista inserta elementos brutales en entornos que no les corresponden, enfrentando belleza y peligro.
>Exposición incluida en la sección oficial de PHotoEspaña2009