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Una nueva arquitectura para los nuevos tiempos

El antiguo matadero y mercado de ganados se construyó entre 1908 y 1928 por encargo del Ayuntamiento de Madrid. Con la llegada del nuevo siglo, el recinto esta experimentando una destacada transformación arquitectónica.

El matadero y mercado de ganados de Arganzuela fue, desde sus inicios, un proyecto abierto y susceptible de crecer. Con una superficie de 165.415 m 2, el proyecto del arquitecto municipal Luis Bellido se estructuró en torno a un conjunto de pabellones dedicados a diversas funciones y servicios: dirección y administración, mercados de ganado, sección sanitaria, cocheras, cuadras e incluso servicio ferroviario.
Tras la guerra civil se admitieron otros usos y se construyó la nave para almacén de patatas en 1940, posteriormente transformada en invernadero en 1992. Cuando, a partir de 1970 las instalaciones comenzaron a quedar obsoletas, se iniciaron las primeras intervenciones para dotar de nuevos usos a algunas naves. En los años 80,  el arquitecto Rafael Fernández-Rañada  transformó el edificio destinado a dirección y administración del antiguo matadero, más conocido como Casa del Reloj, en sede de la Junta Municipal de Arganzuela, así como la nave de estabulación y venta de terneras en espacio para actividades de índole sociocultural. En los años 90, el arquitecto Antonio Fernández Alba transformó los antiguos establos de vacuno en sede del Ballet Nacional de España y de la Compañía Nacional de Danza.
En 1996 se produjo la clausura definitiva del espacio dedicado a matadero y se calificó el recinto como bien catalogado, según el Plan General de Ordenación Urbana de 1997. El 26 de septiembre de 2005 se aprobó la modificación del plan especial de intervención, adecuación arquitectónica y control urbanístico-ambiental de usos del recinto del antiguo matadero municipal, incrementando el uso cultural al 75% del total.
A partir de ese momento, se inician las nuevas actuaciones para convertir el recinto en centro de apoyo a la creación. El recinto se convierte en campo de experimentación de la nueva arquitectura, siguiendo los criterios de intervención del Plan Especial, que establece la preservación de la envolvente de las naves. La línea maestra que ha guiado las intervenciones es la reversibilidad, de modo que los edificios pueden ser fácilmente devueltos a su estado original. Las intervenciones mantienen expresamente todas las huellas del pasado para reforzar el carácter experimental de las nuevas instituciones que alojan. Para ello, se ha buscado el equilibrio entre el respeto máximo al espacio, y una dotación específica, que lo distinga, a través del uso limitado de materiales industriales directos, y que, al mismo tiempo, dé servicio a los diferentes usos que pueda albergar.
 
El arquitecto Arturo Franco ha sido el autor de la rehabilitación del vestíbulo (Paseo de la Chopera, 14) y el espacio Intermediae, que se abrió al público en febrero de 2007, en el que el hierro y vidrio son los materiales protagonistas.
El conjunto escénico de 5.900 m2, denominado las Naves del Español, ha sido fruto del trabajo de colaboración interdisciplinar del director de teatro Mario Gas, el escenógrafo Jean Guy Lecat (que ha trabajado con Peter Brook transformando dispares localizaciones -un depósito de gas, una cantera, una fábrica abandonada- en insólitos espacios escénicos), el técnico escenógrafo Francisco Fontanals y el arquitecto municipal Emilio Esteras. La intervención, guiada por los principios de reversibilidad, flexibilidad y versatilidad,ha permitido dotar el espacio de múltiples configuraciones escénicas, introduciéndose nuevos elementos y materiales (policarbonato y estructura de andamio) que se yuxtaponen a los existentes y permiten una clara lectura de las intervenciones.   
           
La Central de Diseño, que abrió sus puertas en noviembre de 2007, es fruto del proyecto encargado a José Antonio García Roldán. Su actuación ha consistido en mantener la fuerza de la propia descomposición constructiva de los elementos incorporando materiales reciclados y reciclables: policarbonato desmontable para el muro luminoso, bandejas industriales de parachoques reciclados en el suelo y hierro galvanizado.
Nuevos proyectos que se harán realidad en Matadero

A esta nueva arquitectura se irá sumando la Casa del Lector según proyecto del arquitecto Antón García Abril, la cineteca de José María Churtichaga y las salas de ensayo de las Naves del Español de Justo Benito. Otras naves han sido objeto de concursos internacionales de arquitectura, realizados en colaboración con la OCAM, resultando ganadores de la nave 15 y 16 el equipo de arquitectos formado por Alejandro Vírseda, José Ignacio Carnicero e Ignacio Vila Almazán, y de las naves 8 y 9 el compuesto por Arturo Franco y Juan Arregui.
 
Matadero no sólo cuenta con edificios singulares: el espacio entre las naves es igualmente interesante por sus dimensiones y calidad urbana. En colaboración con los arquitectos ganadores del concurso internacional de la urbanización del río Manzanares (M-30 Río), Ginés Garrido, Carlos Rubio y Fernando Porras se está desarrollando el proyecto de urbanización del recinto.

Por último, destaca la construcción de una central de instalaciones desde la que, mediante un anillo subterráneo de distribución, se suministrará a los edificios de Matadero Madrid agua caliente y fría para climatización, agua para consumo y sistema de protección contra incendios, energía eléctrica, telefonía, voz y datos. Este sistema permitirá un importante ahorro energético y una notable reducción de los costes de mantenimiento, de acuerdo con los principios de sostenibilidad y economía que guían la intervención.





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